sábado, 26 de mayo de 2012

Contra la filosofía barata


"Yo opino" de Joe Pino & los Maniacodepresivos (De la serie "31 Minutos")

"Todo es relativo. Todo depende del punto de vista. Lo que para unos es así, para otros es de otra manera". Ésta es una fórmula muy eficiente para demostrar intelectualidad... ante los tontos. También es una fórmula muy eficiente para descrestar y conquistar... tontos. Aunque también sirve para sacar de quicio a los dogmáticos e iniciar así un inútil diálogo de sordos, donde no va a haber ningún avance conceptual ni cambio teórico por más que pasen las horas.

Hacer filosofía no es relativizarlo todo ni mantener una opinión inamoviblemente. El gran reto de la filosofía es construir conceptos útiles partiendo de la relatividad de opiniones, pero con el objetivo de establecer mejores marcos teóricos para comprender y -¿por qué no?- transformar. Por la dinámica y complejización constante de los sistemas de conocimiento, la sensibilidad filosófica no puede aspirar a lograr un sistema teórico completo y último, sino que ha de buscar constantemente correcciones y mejoras a las teorías y marcos conceptuales. Es cierto que todo juicio depende del marco de referencia, pero ésa no es la gran conclusión de la filosofía, es apenas el problema que sirve como punto de partida. 

La filosofía puede ser comprendida entonces como una ingeniería conceptual. Y, en tanto que toda área del conocimiento teórico se basa en conceptos, el quehacer filosófico servirá siempre como fundamento, guía y juez en toda investigación. No se necesita ser filósofo de profesión para estudiar, analizar o crear conceptos pero es necesario hacer filosofía para plantear, desarrollar y revisar problemas de investigación. Un filósofo ha de dominar especialmente métodos para realizar dicha ingeniería conceptual y establecer criterios para la evaluación de ideas.

Comprendida así la filosofía, hay que establecer que no se puede hacer filosofía sin asumir que hay conceptos mejores que otros y, así mismo, que hay creencias mejoras que otras y argumentos mejores que otros. Estos presupuestos básicos exigen que la filosofía establezca y aplique criterios para la evaluación de las creencias.

"Todo es relativo" -insignia de un filósofo barato- es una opinión bastante débil. Es inconsistente y atenta contra la comunicabilidad. La frase por sí misma es contradictoria, pero cuando te encuentres con un filósofo barato, intenta el siguiente argumento a ver si eventualmente estalla su cabeza:
Tú opinas que toda opinión es válida. Por ende, opinas que todas mis opiniones son válidas, y yo opino que tu opinión es inválida. Así pues, tú opinas que es válido que tu opinión es inválida. En consecuencia, tu opinión es inválida, es decir, no toda opinión es válida. 
Si su cabeza no estalla y responde algo así como que la validez es relativa, podrás comprobar que con esa persona realmente no se puede hablar.

2 comentarios:

Daniel Alejandro Socha Castelblanco dijo...

He ahí la gran pregunta ¿Dónde está la verdad?

Sergio Andrés Henao López dijo...

De hecho, ésa no es una buena pregunta, pues supone que la verdad "está" por ahí en algún lado. Ésta era una de las creencias que se criticaban en este artículo.