miércoles, 21 de marzo de 2012

"Estamos hechos a prueba y error"





"Vamos a abrir los ojos,
vamos a ver qué es lo que hay.
Atravesar la puerta y no volver jamás.
para crecer, para buscar una verdad,
una razón para seguir en pie.

Vamos a sacudirnos y a morder el polvo,
Hay que vencer el miedo y continuar una vez más.
Para volar, para escapar de esta prisión,
para seguir, para sobrevivir.

Tuve esta noche la oportunidad de hablar brevemente en el café rec con el músico bogotano Andrés Correa, quien ha obtenido reconocimiento por el vídeo de "Estúpido" que estuvo rotando en canales nacionales y por el sencillo "Mascota" que estuvo ocupando el primer lugar del Top de Radiónica este mes.

Siempre había querido tener esa oportunidad para preguntarle sobre las circunstancias de composición de "Prueba y Error", que es mi favorita entre sus canciones.

Según me confesó, la canción fue la última en ser compuesta en el álbum que tiene el mismo nombre, y eso fue un par de días antes de terminar la grabación, porque necesitaba otro track y quería explorar lo que para él significaba la expresión que daba título y motivaba al álbum.

No deja de sorprenderme cómo el ser humano crea una obra artística o una innovadora idea científica en situaciones corrientes, incluso bajo la presión de la prisa y la necesidades concretas. ¿Cómo de tanta "normalidad" puede surgir algo tan sublime?. Eso es magia.

En particular, la canción está inspirada por un amor difícil y la aventura de vivir en Medellín. En general, hace referencia a cómo nos vamos construyendo como seres humanos en un proceso constante de arriesgarse y equivocarse.

Solemos albergar la esperanza de algún día encontrar una razón fija y bien definida para animar nuestras vidas. Tal cosa difícilmente es posible. Solemos identificarnos con nuestros valores, con nuestras sensaciones más hermosas, con nuestros sueños y más bellos recuerdos. ¿Pero y si somos ese juego entre nuestros errores y nuestros intentos?

El filósofo Karl Popper, sostenía que la esencia del método y el progreso científicos eran las conjeturas y refutaciones. Es una idea hermosa: contrario a la creencia popular de que la ciencia es conjunto de verdades comprobadas, lo que tenemos realmente es un conjunto de hipótesis que sometemos al ensayo y vamos puliendo cada vez más en la medida en que se puede refutar. ¡La ciencia es un sistema de creencias! ¡Y progresa gracias a la posibilidad de detectar errores en ellas! ¡Si una creencia no se puede refutar, no es científica!

Realmente empezamos a conocer cuando aprendemos de nuestros errores. Esto aplica a nuestra especie y a nosotros mismos como individuos. Y si nunca nos arriesgamos, no tendremos errores para aprender de ellos . En nuestra vida no habrá progreso si no abrazamos con valentía la incertidumbre y la posibilidad de perder. Tampoco habrá verdadero amor. Las apuestas seguras, nos harán quedar estancados. Esa sensación de comodidad frente a un determinado modo de vida es algo engañoso y, a la larga, perjudicial.

Hay que arriesgarnos a equivocarnos. Hay que dejar que nuestros niños aprendan de sus errores. Si los dejamos jugar con el lodo, desarrollarán más defensas. Si los protegemos de todo, estarán radicalmente desemparados más tarde. Debemos buscar nuestros errores, escuchar siempre las críticas (especialmente si vienen de un amigo). Hay que hacer lo que amamos aunque salgamos lastimados. Eso es lo que hay.

"Vamos a enamorarnos, a soñar despiertos.
Hay un lugar dentro de mi, dentro de ti,
donde buscar, donde encontrar esa verdad,
esa razón para sobrevivir.

¿Es que somos adictos al dolor?
¿Por qué debemos mendigar amor?
Estamos hechos de prueba y error,
no estamos hechos a prueba de horror."

jueves, 8 de marzo de 2012

Una defensa del feminismo (homenaje en el día de la mujer)


La revolución sexual femenina no es tan liberada como parece. Consistió simplemente en que muchas mujeres cambiaron un modelo opresor por otro y, peor aún, asumieron muchas más responsabilidades de las que tenían antes. Antes "ser mujer" significaba ser bella, delicada, hacerse responsable del cuidado de la casa, tener hijos y complacer al hombre. Ahora... ahora significa lo mismo pero agregándole ser una profesional, trabajar y ser excelente para el sexo.

Las más "liberadas" se van al otro extremo, entendiendo su ideal de "ser mujer" como exactamente lo contrario al ideal clásico, de tal manera que hubo unas feministas que se dejaban crecer el vello de las axilas y de las piernas, otras "niñas" que les parece "una chimba" hablar como un "man", otras que sencillamente se sienten más mujeres entre más promiscuas sean, y unas muy exitosas mujeres que hasta se ofenden cuando se les habla de matrimonio y familia.

Definirse como lo contrario al ideal clásico no es superarlo, es otra forma de rendirse ante él. Eso es, por ejemplo, lo que pasa a ciertos satanistas, que no se dan cuenta que al querer ser lo contrario al cristiano, siguen creyendo en el mismo Dios, en los valores y en el viejo mito del Diablo (no se puede ser satanista sino se cree en Satán, y Satán no tiene sentido sino existe Dios). Así mismo, creer que el feminismo es todo lo contrario a la feminidad tradicional, es seguir creyendo en él. Las "feministas" que no son "femeninas" son además la peor propaganda que ha tenido el feminismo.

En ese mismo orden de ideas, entender el feminismo sólo como una lucha contra el machismo, es preservar el machismo. Eso se nota cuando se habla de "igualdad entre géneros" proponiendo implícitamente que hombres y mujeres no sólo deben tener los mismos derechos, sino también el mismo estilo de vida tosco e irresponsable. El "hembrismo" (creer que las mujeres son superiores a los hombres o que deben ser iguales en el sentido mencionado) es por eso una defensa del machismo, una defensa de la peor versión de lo que significa "ser hombre".

Sospecho que las mujeres son las principales promotoras del machismo. Eso no es nada raro según lo que acabo de exponer. Una vez invité a mi novia durante las vacaciones a la casa de mi abuela paterna. Mi abuela, en el desayuno, me preguntó qué quería de comer y, después de mi respuesta, la miro a ella y le ordenó con un gesto contundente que fuera a la cocina a colaborar en la preparación de mi pedido (perdónenme, pero me sigue pareciendo divertidísima la situación). Las mujeres son la principal presión para las mujeres, son las que más se critican. Sé de primera mano cómo los comentarios negativos de las madres para con las hijas son de las cosas que más hieren a las mujeres, quienes no olvidan fácilmente el día que su mamá les pregunto en tono pasivo-agresivo "¿Usted piensa salir a la calle vestida así? [como una prostituta]".

Si las mujeres no son el sexo débil, es ofensivo ser condescendientes con ellas en cualquier situación. En un caso concreto como el del transporte público, ello implica lógicamente que no merecen que les cedan el puesto por el sólo hecho de ser mujeres -¿acaso son más débiles?-. Si va a ceder el puesto, caballero, que no sea por condescendencia -no sea machista-, que sea por compasión ante la eventual fatiga o evidente enfermedad, que sea por colaboración por el embarazo, o hágalo como una manera para empezar a coquetearle.

De ahí también se sigue que asumir, por ejemplo, que el hombre es el que debe pagar la cuenta en las primeras citas es machista. Y no es válido decir que algo debe hacerse solamente porque así es la costumbre. No me malinterpreten, no estoy sugiriendo que seamos unos patanes, sólo enfatizo en que las cosas no están predeterminadas. No podemos seguir las costumbres porque sí. Las costumbres en muchos casos son maneras de preservar prácticas de discriminación para mantener el control social. Por otro lado, la actitud de libertad femenina es muy sexy puesto que nos gusta mucho más aquello que no podemos controlar.

Y de todo eso también se sigue que es machista celebrar solamente el día de la mujer y no celebrar el día del hombre -¡sí!, ¡existe!, es el 19 de noviembre, ¡nos deben muchos regalos!

La liberación sexual femenina todavía no existe. A lo sumo está en un proceso temprano de construcción. ¿Y entonces qué es lo que significa? El feminismo es la defensa de la libertad femenina. Eso significa específicamente la afirmación de que la esencia de la mujer no está predeterminada, que no hay un modelo, ni su contrario, que la predefina, sino que cada mujer debe ser responsable y buscar su propia comprensión de la "feminidad", manteniendo la posibilidad de aceptar el modelo clásico e, incluso, la posibilidad de rechazar la "feminidad". Una persona feminista tiene que respetar la decisión de una mujer que opta por ser una dama delicada, construir una familia, sentirse feliz cuidando su hogar y a su marido, así como tiene que respetar cualquier otra opción elegida siempre y cuando sea realmente un ejercicio de libertad y autoconstrucción. La lucha por el feminismo es el esfuerzo en pos de que las mujeres conozcan y tengan realmente varias posibilidades de acción, y no tengan que seguir por inercia, contestación o ignorancia el simple camino que le han impuesto o su contrario. El feminismo verdadero consiste en ser consecuente con la idea de que una mujer no tiene que ser de una determinada manera. Así pues, no hay todavía feminismo porque las mujeres no están decidiendo eso, porque se puede decir que tienen más responsabilidades y más presión. Quien apoya el feminismo, genera posibilidades para que la mujer se pueda definir así misma.

Ofrezco como ejemplo el asunto de los quehaceres domésticos. Miles de hombres vanguardistas del siglo XXI sienten orgullo en saber que colaboran en la casa. ¡Colaboran! Esa frase todavía dice que ellos no son los que deberían hacerlo, sino ellas. ¡¿Se dan cuenta?! La mujer puede dedicarse a ser un adorno más de su casa bonita, si eso es lo que ha decidido libremente, pero no hay ninguno que tenga que hacerlo por defecto. Es algo que se tiene que pactar...

Lo mismo pasa con el "mito del instinto materno". Se asume de muchas maneras que es la mujer la que viene programada con la ternura, la preocupación y el amor que los hijos necesitan. Hay muchos hechos biológicos y crímenes que ponen en tela de juicio esa creencia, pero lo preocupante es que la sola mención del "instinto materno" ya le permite al padre liberarse de la responsabilidad, ya que si colabora con la crianza y el cuidado vendría siendo como un favor que le hace a las mujeres. ¡Eso está muy mal!

Hay muchas actitudes y medidas que representan un progreso hacia ese objetivo. Por ejemplo, los acuerdos legislativos de licencia de maternidad y de paternidad es un reconocimiento de que el padre puede involucrarse mucho más con las primeras etapas de desarrollo de su hijo.

Esa actitud existencialista de responsabilidad, de asumir que los valores femeninos no están preconstruidos y hay que generar las posibilidades para que cada mujer pueda construirlos según sus decisiones, es la característica primordial del feminismo que promulgo.


miércoles, 7 de marzo de 2012

V de Vegetariano (primera parte): de la moral de la compasión


Tenía yo 13 o 14 años cuando leí por primera vez el Bhagavad Gita, comentado por el Swami Prabhupada (lider de los Hare Krishna). El libro es un capítulo de la Majábharata, aquella monumental epopeya de la India. El Gita me impactó por su misticismo, por su espíritu trágico y por los comentarios del Swami. Me sorprendió encontrar una visión no personalista de Dios, en la que se caracterizaba el espíritu divino como un espíritu absoluto y el conocimiento como un reconocimiento de la pertenencia de la consciencia individual al espíritu absoluto. Heredé para siempre el misticismo y el amor a la filosofía de la India.

Pese a esa hermosa concepción religiosa, el Bhagavad Gita es una tragedia, es la tragedia de Áryuna: un principe que se enfrenta al dilema de asumir la comandancia en una guerra contra un ejercito en el que militan muchos de sus queridos parientes y amigos. Dios, imparcial, le otorgó como ayuda al otro bando un ejercito divino, mientras que al de Áryuna le ofreció su orientación encarnando como Krishna. Krishna confronta a Áryuna, lo insta a asumir su propio destino: pelear a muerte. La impermanencia de todos los seres involucrados en la guerra era incluso una razón para ser valiente.

Aunque el relato puede servir de justificación a actos violentos en nombre de la religión, permite otra interpretación: una invitación a asumir el deber, lo que se considera correcto, incluso por encima de los gustos y las costumbres.

En la tradición literaria de la India los textos se transmitían con comentarios línea por línea, dando varias veces más crédito a los interpretes que a los autores. En el Bhagavad Gita que leí ésa era la función del Swami Prabhupada. Lo hacía bastante mal. Según su interpretación lo más importante del texto parecía ser el deber de volverse vegetariano. Si Krishna abría sus mil brazos, si Áryuna tenía una epifanía, cualquier cosa que ocurriera, llevaba al Swami a la misma moraleja -bueno, estoy exagerando un poco.

Se notaba que el Swami Prabhupada estaba profundamente preocupado por el sufrimiento de los animales. Eso me conmovió más allá de su idea de que si uno mata acumula karma negativo que luego, en otra vida, tendría que pagar, sufriendo lo que ellos sufren. Esa concepción del karma y de la reencarnación es tan ridícula como la concepción tradicional de infierno y vida eterna en nuestra cultura. También es ridículo pensar que las vacas son especialmente sagradas. Pero más allá de estas supersticiones había una pulsión más noble, una razón más fuerte: la compasión.
(Krishna representado tocando tiernamente flauta para las vacas)

Mi abuelo materno fue un reconocido banderillero, mi abuelo paterno fue un arriero paisa. La tauromaquia ha jugado un papel importante en la historia de una de mis familias, y la ganadería.en la historia de la otra. Bajo esas influencias es anormal preguntarse si está bien consumir o disponer de la vida de los animales, más aun si la religión culturamente dominante nos inculca la idea de que somos los reyes de la creación (actitud que fácilmente nos lleva a conductas poco ecológicas).

La duda me condujo fácilmente a una convicción fundada en la compasión entendida como empatía. No quiero ser yo culpable innecesariamente del sufrimiento de seres que siento que se parecen en muchos aspectos a mí . Tampoco quiero tomarme el derecho de disponer de su vida si tengo la posibilidad de sobrevivir de otra manera. Creo que es lo correcto, aunque la carne sea rica -porque lo es-, aunque no sea la costumbre de mi familia, ni de mi cultura.

Descubrí tiempo después de mi decisión que el budismo permite aproximarse más claramente a ese concepto de compasión . No se trata de nuestra "compasión", no es ese sentir lástima por los miserables y ser condescendientes con ellos. Compasión como reconocimiento de la consciencia del otro. Todas las consciencias son manifestaciones particulares de la misma naturaleza y, en ese sentido, todas las consciencias están en comunión, incluso la de los animales. Al reconocer otra consciencia, reconozco que ese ser -como yo- huye de los horrores del sufrimiento y se aferra instintivamente a la vida. La compasión es la conjunción de las pasiones (ésa es de hecho su etimología), significa que es la capacidad de comprender lo que el otro siente. En el fondo, somos lo mismo. Me atrevo a decir que el único genuino fundamento de la moralidad es la compasión.

La violencia es lo contrario a la compasión, es causar sufrimiento a un ser sintiente y participar en mecanismos que termina con privación de la vida de seres conscientes. Dicho de otra manera, el vegetarianismo es un acto de no violencia. Ésa es su mejor justificación.

Así que me volví vegetariano. No soy activista, ni extremista. He hecho excepciones. No hago comentarios durante la cena, y siempre que me preguntan trato de responder sin creerme moralmente superior. Consumo lácteos, huevos y miel (lo cual me convierte técnicamente en un“apilactoovovegetariano”). Es realmente muy difícil ser un vegano puro. No llego hasta ese punto porque creo que podemos convivir con animales beneficiándonos de ellos en una relación mutualista (ellos por sus servicios reciben el beneficio de sobrevivir y reproducirse).

Este texto inicia una serie de artículos con los que quiero promover el vegetarianismo analizando diferentes tipos de argumentos, contándoles algunas anécdotas personales y sugiriendo algunas alternativas para llevar a cabo este estilo de vida. Me gustaría mucho que fuera un diálogo a partir de sus preguntas y puntos de vista (en los comentarios).

En el próximo artículo presentaré argumentos ecológicos y económicos a favor del vegetarianismo.